La anécdota del mono araña fue la más divertida del último viaje de la familia por Brasil. Estábamos paseando alegremente por el Zoológico de Gramado, viendo pájaros, onzas, tortugas, emas entre otros bichos, cuando mamá Aline detectó que el sol estaba fuerte en el mediodía campestre e inmediatamente colocó bloqueador solar en Geovani.
Geovani se quedó con el pomito de protector solar y sin querer lo dejó caer cerca de la jaula de los monos-araña, como el que vemos en la foto.
Inmediatamente el mono de marras se acercó curioso y aún con la limitación del alambrado capturó el pomito con una mano y jugueteaba con él.
Mamá Aline ágilmente intentó recuperar el objeto en disputa e inició un temeroso forcejeo con el animalito, alambrado de por medio, para ver quién se quedaba con el protector.
Sucedió lo peor: el mono araña consiguió su objetivo, pasó el pomo para el lado propio y huyó con el nuevo juguete. La familia se quedó preocupado con el posible uso que mono haría del producto.
Rápidamente mamá Aline, preocupada, accionó a los empleados del Zoo que agradecieron el gesto y más tarde se encargaría de recuperar el objeto extraño de la jaula.
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