
En Cuba y en otros lugares al autobus se le dice guagua. Aqui la gente ¨coge la guagua¨, algo que en Chile, por ejemplo, sería una delito aberrante. Y el transporte en guagua ha sido una dificultad en todo Cuba, pero eso ha cambiado, por lo menos en La Habana. No es un chiste. Desde hace 2 años aproximadamente los famosos camellos, enormes autobuses con semirremolques han salido de circulación para dar paso a modernas unidades de transporte, algunas con aire acondicionado, GPS (Sistema de Posicionamiento Global) e indicadores luminosos que realmente le han cambiado la vida a los viajes de rutina.

Increible pero real: hoy no es complicado transladarse por La Habana usando el transporte público. Naturalmente algunos trechos todavía sufren faltas de unidades, pero en general no se ven los amontonamientos que eran casi una postal de la capital cubana. Observamos hoy la llamativa paradoja de las guaguas semivacias en un país que ha sido desvastado por los recientes ciclones. El transporte interurbano aún sigue deficiente, pero eso es tema para otro día.
1 comentario:
Federico, gostei de ler essa mini-crônica, quero mais!
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